Primarias en Buenos Aires: prevén un lento escrutinio en el distrito clave

elecciones_thumb_medium165_132La avalancha de candidatos anotados en la provincia de Buenos Aires para las primarias del domingo 14, ya encendió algunas luces de alerta: se teme que el escrutinio del principal distrito del país en donde vota el 38% del total del padrón nacional, sea más lento que lo habitual.

No es la única razón que podría acaso estirar la incógnita, ya que el hecho de que se inaugure un sistema electoral en el que los votantes se encontrarán con un extendido abanico de boletas, también podría contribuir, sostienen fuentes partidarias y de la justicia electoral, para que el ciudadano se demore más de lo habitual cuando entre al cuarto oscuro.

Buenos Aires no es la única provincia que elegirá cargos nacionales junto con los provinciales en esta primaria, pero sí será la más importante y la que concentra mayor expectativa entre los competidores y analistas.

Sin embargo, las dudas sobre el funcionamiento de esta elección constituyen un factor central que abonan a esa hipótesis: a poco más de una semana de los comicios, en los partidos políticos se admite que el clima electoral, a tono con el tiempo, no ha logrado subir demasiado de temperatura.

Y que, en ese contexto, si bien apareció algún interés mayor de la gente, no alcanza para disipar el temor respecto de pudiera aparecer una fuerte cantidad de votos anulados producto de la participación de los ciudadanos en más de una interna a la vez, posibilidad vedada por la ley electoral.

En un intento por ponerse a cubierto de esa situación, las fuerzas mayoritarias comenzaron el despliegue de un ejército de militantes que, casa por casa, procurará repartir la boleta.

Se trata de una tarea ciclópea y sólo reservada para aquellas fuerzas con estructura y despliegue territorial, amén de un poderío económico que sustente tamaña presencia. Ese ejercicio de marcar presencia pone por estas horas los pelos de punta a los principales partidos.

Por ejemplo, en el Frente para la Victoria varios candidatos estaban que trinan porque todavía no tenían las boletas impresas. Intendentes, legisladores y dirigentes con peso territorial pugnaban por aprovechar este fin de semana para concretar gran parte del operativo, teniendo en cuenta que el reparto de boletas sólo podrá realizarse hasta el jueves a la medianoche, cuando arranque la veda electoral.

La demora del oficialismo hizo que algunos de sus candidatos directamente decidieran romper el chanchito y hacer sus propias impresiones para garantizar el reparto.

Idéntica situación se registró en el acuerdo Alfonsín-De Narváez, el UDESO: algunos de los candidatos a intendente optaron por garantizarse tener la boleta con algún margen en lugar de esperar la encomienda oficial.

Uno de los más enojados en las últimas horas era Mario Ishii, el contendiente de Daniel Scioli en la interna para gobernador del Frente para la Victoria. Gritaba a los cuatro vientos que pretendían proscribirlo porque el partido no le entregaba las boletas para que pudiera iniciar el reparto artesanal.

Pero para la mayoría de las fuerzas, la falta de boletas es un inconveniente central. Incluso, algunos frentes, como el de Margarita Stolbizer, hizo una presentación judicial para denunciar que el Gobierno nacional no deposita los fondos para que puedan sacar las papeletas de las imprentas.

Pero más allá de las especulaciones partidarias, la incertidumbre sobre unos comicios y un escrutinio complejos, se apoya sobre un dato fáctico: la enorme cantidad de candidatos que se anotaron para competir en las elecciones primarias bonaerenses.

En efecto, hay casi 30 mil aspirantes inscriptos. Y de ellos, unos 1.300 se postulan para llegar a las intendencias.

La cifra de 30 mil es récord, según admiten en la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires: en los comicios legislativos de 2009 los candidatos habían sido 24.253. De todos modos no hubo muchas variantes en la categoría para jefes comunales ya que en 2009 eran 1.283 y este año 1.253.

Esa proliferación responde, más allá de las clásicas peleas distritales, a una decisión deliberada de las principales fuerzas que competirán el próximo domingo en la provincia de Buenos Aires.

La idea del Frente para la Victoria, de UDESO y del Frente Popular, es que esas pujas locales traccionen votos a las candidaturas presidenciales de Cristina Kirchner, Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, respectivamente. Una estrategia cuidadosamente estudiada que, por ejemplo, derivó en la habilitación de la boleta provincial de Ishii.

Esta situación se refleja en numerosos distritos. Por caso, en Quilmes hay 26 candidatos a intendente, varios de ellos del FpV. Y La Matanza no le va en zaga: hay 24 nóminas habilitadas.

Pero además, habrá 10 listas de candidatos a gobernador; 11 para elegir diputados provinciales en la Primera Sección (norte y oeste del Conurbano); 12 para senadores en la Segunda (norte bonaerense); 11 para senadores en la Tercera (sur del Conurbano); 11 en la Cuarta (noroeste) para diputados); 13 en la Quinta (sudeste) para diputados; 12 en la Sexta (sudoeste) para senadores; 9 en la Séptima (zona centro de la Provincia) para diputados) y 14 en la Octava (La Plata) para senadores. Y a ese menú hay que agregar las 13 listas de candidatos a diputados y senadores nacionales.

Una importante fuente oficial reconoció en diálogo con Noticias Argentinas que “el escrutinio seguramente va a ser complicado” porque además “no hay antecedentes con la elección primaria”, pero confió en que tanto la decisión de los votantes como el recuento se agilice por el hecho de que las boletas tendrán colores distintos y podrán diferenciarse fácilmente.

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