Desde el Gobierno apuntan a que podría haber sido un brote de furia individual

Filtró a medios afines la identidad de un gendarme que, según un superior, podría haber reaccionado a una agresión durante el operativo del 1 de agosto en el río Chubut.

En el marco de la abrupta hiperactividad que exhibe desde la semana pasada para generar sus propias pruebas, el Gobierno aportó a la Justicia -según refieren medios afines a partir de fuentes oficiales anónimas- datos que construyen un relato que, en alguna medida, licuan la eventual responsabilidad institucional en la desaparición forzada de Santiago Maldonado y reducirían el hecho a un brote de furia individual.

Los diarios Clarín y La Nación dan cuenta este martes de que un gendarme llamado Neri Armando Robledo reconoció que, a modo de “defensa personal”, agredió con un “piedrazo” a uno de los manifestantes encapuchados que cruzaron el río Chubut durante el operativo del 1 de agosto, donde los testigos aseguran haber visto por última vez al artesano.

El testimonio de Robledo, según informaron los matutinos, fue recogido por Luis Lagger, comandante general de la Gendarmería, y entregado al juez federal de Esquel, Guido Otranto, de parte del Ministerio de Seguridad, conducido por Patricia Bullrich, que en los últimos días concentró el foco en la responsabilidad individual de los gendarmes implicados, que finalmente serían ocho y no siete, como había trascendido.

Lo cierto es que la confesión de Robledo -del cual La Nación cita frases textuales- recién se conoce ahora porque, al día siguiente del operativo en la ruta 40, pidió licencia por enfermedad de su padre, tras lo cual se reincorporó.

Mientras tanto, el Gobierno, en las voces de Bullrich y del ministro de Justicia,Germán Garavano, insiste en que no descarta ninguna hipótesis y garantiza que actuará en consecuencia si finalmente la Justicia determina la responsabilidad de Gendarmería -apuntan a un grupo minúsculo- en la desaparición de Maldonado.

En ese sentido, Robledo no es el primer gendarme señalado: las sospechas de los investigadores también estarían instaladas sobre un subalférez -rango más bajo en el escalafón de oficiales de Gendarmería- que fue herido en el arranque del operativo, cuando por consecuencia de una pedrada sufrió una doble fractura de mandíbula, aunque prosiguió con su tarea.

El joven oficial -que hasta ahora permanece de licencia- fue el encargado de levantar el acta que narra todo lo que sucedió en la jornada del 1 de agosto, utilizada luego por Gendarmería para elaborar su propio informe de los hechos.

Por otra parte, como informó Letra P, la causa judicial podría arrojar novedades en las próximas horas, cuando lleguen a manos de la fiscal Silvina Ávila los resultados de las pericias que realizó la Policía Federal sobre unos 120 celulares secuestrados, pertenecientes a los gendarmes.

 

Fuente: LetraP

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