Luego de haberlo acusado de ser “funcional” al socialismo y haber apoyado al macrismo desde el Congreso, la ex precandidata a gobernadora María Eugenia Bielsa abrazó al ganador de la interna peronista de Santa Fe Omar Perotti y prometió acompañarlo para que se convierta en gobernador.

Bielsa habló pestes del senador nacional. Apenas se lanzó como precandidata le pidió a su ex contrincante que sea su compañero de fórmula y lo chicaneó por todos lados. Le recordó sus votaciones en el Senado a favor de las leyes más pesadas que pidió el presidente Mauricio Macri.

A una persona como Bielsa que privilegia lo ideológico y la ética le bastó recordar que Perotti avaló el acuerdo de la Casa Rosada con los  fondos buitres, prestó quorum para permitir el allanamiento a la casa de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y se abstuvo en una votación clave e histórica como el debate por la despenalización del aborto.

Bielsa privilegió, entonces, su conducta para diferenciarse del senador nacional y sus controvertidas posturas a favor de Macri. Innegociable e intransigente, la arquitecta rosarina potenció la distancia que la separaba del rafaelino.

Sobre la hora del cierre de campaña previa a las PASO, cuando las papas quemaban, Bielsa se despachó con una serie de acusaciones durísimas contra Perotti. “Tanto Perotti, en sus votaciones, como el socialismo, fueron funcionales a las políticas del gobierno”, remarcó la ex vicegobernadora, en una entrevista que le dio a Infobae.

Más adelante, cuando le preguntaron que la diferenciaba de su entonces competidor, respondió: “La primera candidata a diputada de la lista nuestra es Silvina Frana, actual legisladora nacional. Nunca votó una ley que afectara a los santafecinos. No votó los fondos buitres, no votó los presupuestos, porque no estaban los recursos que le correspondían a los santafesinos y no votó el consenso fiscal. Hubo coherencia, eso es lo que nos caracteriza y nos diferencia: la coherencia”. Toda una declaración de principios.

Con la interna y la victoria de Perotti consumada, Bielsa no tuvo empacho en retomar el diálogo con alguien al que había denostado. Se reunieron varias veces en privado hasta que se mostraron en un bar para que cualquiera los divise y fotografíe.

Diversas versiones indican que ya hablaron del reparto de cargos en un hipotético gabinete. Bielsa olvidó los hachazos que le propinó al senador y ahora, ella y su equipo, se sumarán a la campaña del rafaelino para intentar que el peronismo unido vuelva a gobernar Santa Fe después de doce años.