El candidato a gobernador del peronismo se reunió por segunda vez en diez días con distintos dirigentes kirchneristas en la Capital Federal. Sin embargo, desde su entorno no comunican esos encuentros. ¿Cuál es el motivo?

Omar Perotti nunca se afirma en un solo lugar. Cuando parecía alejado del núcleo duro del kirchnerismo santafesino, el candidato a gobernador del peronismo tuvo dos reuniones en menos de diez días con dirigentes cercanos a Cristina Fernández de Kirchner en la Capital Federal, que elige no comunicar. El rafaelino busca financiamiento para la segunda etapa de la campaña pero prefiere no asociarse en público a estos dirigentes, ni siquiera con una foto en un tuit.

Según lo publicado por el portal Nexodiario, Perotti participó junto a su armador político, Roberto Mirabella, de una comida junto al jefe de bloque de Diputados K y del entorno cercano a la ex presidenta, Agustín Rossi. Además, estuvo presente el hermano del “Chivo”, Alejandro “Fratacho” Rossi, quien perdió recientemente en la interna del peronismo para ser intendente de la capital provincial.

El encuentro se llevó adelante en el restaurante Vasco Francés, en el barrio de Monserrat de la ciudad de Buenos Aires, un tradicional lugar de comidas típicas españolas, de acuerdo a lo informado por el portal.

Acerca de los temas que se habrían tratado, lo trascendido gira en torno fundamentalmente al financiamiento de la segunda etapa de la campaña y cómo el kirchnerismo va a jugar en la provincia de Santa Fe, con el objetivo de obtener lugares de privilegio en un posible armado del gobierno.

Previamente, la semana anterior, el candidato a gobernador fue “homenajeado”, también en Capital Federal, por el grupo de intendentes K conformado por Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Juan Zabaleta (Hurlingham), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Gabriel Katopodis (General San Martín), quienes celebraron la performance del rafaelino en las primarias santafesinas. ¿La próxima semana quién será el o la que reciba al rafaelino?

Al comienzo de la gestión de Macri, Perotti se despegó rápidamente del kirchnerismo. Desde su banca votó a favor de las medidas más regresivas que promovió el macrismo en sus primeros años.

En 2016, Perotti aprobó el blanqueo de capitales, beneficiando a quienes mantienen sus fondos ocultos evadiendo impuestos, y la ley de pago a los holdouts. Al año siguiente, votó a favor de la ley de Reforma Fiscal en completa oposición al bloque kirchnerista. Y por último, terminó de sellar su alianza con el sector macrista cuando se sentó en su banca para habilitar el quórum que permitió tratar los pedidos de allanamientos a distintos inmuebles de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que habían sido solicitados por el juez federal, Claudio Bonadío.

Todas estas decisiones explican porque el rafaelino actualmente no suele tener manifestaciones públicas a favor del kirchnerismo, ni tampoco se quiere mostrar en una fotografía junto a los principales dirigentes. Pero sabe que los necesita y por eso volvió a acercarse.

Sobre el cierre de las listas, Perotti revivió sus acuerdos con el kirchnerismo que había dejado atrás, en un oportunismo político que ningún sector disimuló. Hoy, esconde su vínculo y sus reuniones con los dirigentes del kirchnerismo a cambio de dinero en la campaña y cargos futuros en el armado de su gestión en caso de ser vencedor en las próximas elecciones.