Por Katherine J. Wu

Miles de personas recibieron plasma convaleciente como tratamiento experimental para la covid. Un nuevo estudio muestra que funciona, pero solo cuando se administra a los pocos días de la aparición de la enfermedad.

Un pequeño pero riguroso ensayo clínico realizado en Argentina ha descubierto que el plasma sanguíneo de los pacientes que se recuperaron de la COVID-19 puede evitar que los adultos mayores se enfermen gravemente con el coronavirus, si reciben la terapia a los pocos días de la aparición de la enfermedad.

Los resultados, publicados el miércoles en el New England Journal of Medicine, son algunos de los primeros en señalar de manera concluyente los efectos beneficiosos del tan discutido tratamiento. Llegan casi cinco meses después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), bajo la presión del presidente Donald Trump, dio luz verde de emergencia a la terapia para su uso en personas hospitalizadas con COVID-19.

Miles de pacientes han recibido transfusiones de plasma en los meses posteriores, mientras los investigadores esperaban los datos. El nuevo estudio es uno de los primeros ensayos clínicos bien diseñados que demuestra que la terapia tiene algún beneficio. “Eso es más o menos lo que hemos estado buscando, en términos de tener realmente evidencia”, dijo Boghuma Kabisen Titanji, médica de enfermedades infecciosas de la Universidad de Emory que no estuvo involucrada en la investigación.

El plasma convaleciente, el líquido amarillo pálido que queda después de que la sangre es despojada de sus glóbulos rojos y blancos, está lleno de moléculas que combaten enfermedades llamadas anticuerpos. El verano pasado, Trump lo ensalzó como “una terapia poderosa” hecha posible “destinando todo el poder del gobierno federal”.

Pero el controvertido sello de aprobación de la FDA, otorgado el 23 de agosto, fue recibido con amplias críticas de los investigadores y profesionales de la salud, muchos de los cuales condenaron la decisión como política y carente de apoyo científico.

En el momento de la autorización de emergencia, las escasas pruebas apuntaban a la posibilidad de que el plasma sanguíneo pudiera ayudar a las personas a combatir el coronavirus. Los beneficios del tratamiento también parecían limitarse en gran medida a los pacientes que recibían sus infusiones dentro de los tres días siguientes al diagnóstico y que aún no habían experimentado síntomas graves.

El nuevo estudio, dirigido por Fernando Polack, médico de enfermedades infecciosas pediátricas y director científico de la Fundación INFANT en Argentina, parece aclarar las circunstancias en las que el plasma tiene sus ventajas.

El estudio halló que en 80 personas, una infusión de plasma redujo el riesgo de desarrollar un caso grave de covid en un 48 por ciento, en comparación con otro grupo de 80 personas que recibieron una solución salina en su lugar. Pero los parámetros del estudio eran estrictos: todas las personas inscritas en el ensayo tenían al menos 65 años de edad, un grupo que se sabe que tiene un mayor riesgo de enfermarse gravemente. Alrededor de la mitad de los participantes también tenían condiciones de salud que los hacían más vulnerables al virus. Y la terapia de plasma, que fue revisada para asegurarse de que contenía altos niveles de anticuerpos, siempre se administró dentro de los tres días siguientes a la aparición de los síntomas.

“Comenzamos tan pronto como pudimos”, dijo Polack. Administrar la terapia demasiado tarde en el curso de la enfermedad, dijo, es como permitir que un ladrón saquee una casa durante horas antes de decidir llamar a la policía. Una dosis temprana, por otro lado, tiene el potencial de cortar de raíz una infección floreciente.

“Creo que ahora está claro que cuanto antes se detecta esta infección, más probabilidades hay de evitar la enfermedad”, dijo Taia Wang, inmunóloga de la Universidad de Stanford que no participó en el estudio.

Bolsas de plasma donado en un centro de donación en Cracovia, Polonia. Créditos: Omar Marques/Getty Images

Otros ensayos que probaban los efectos del plasma convaleciente en pacientes más enfermos han fracasado, al encontrar que la terapia hizo poco para acelerar la recuperación o prevenir la muerte, lo que contradice la autorización de emergencia del tratamiento, que especifica su uso en personas hospitalizadas.

Las directrices de tratamiento publicadas por los Institutos Nacionales de la Salud no recomiendan el uso de plasma convaleciente ni se oponen a él, debido a la escasez de datos.

“Creo que esto realmente valida mucho de lo que los estudios de observación y la experiencia clínica han estado mostrando”, dijo Liise-anne Pirofski, médica e inmunóloga del Colegio de Medicina Albert Einstein y el Centro Médico Montefiore que ha dirigido ensayos que estudian el plasma convaleciente, pero que no participó en el nuevo estudio.

Algunos expertos señalaron que los beneficios del plasma convaleciente pueden ser difíciles de estudiar y aprovechar, ya que las enfermedades de la mayoría de las personas están demasiado avanzadas para cuando buscan atención médica.

Fuente: www.nytimes.com

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