1 diciembre, 2022 1:36 pm

El salario no deba ser una mala palabra para los empresarios

POR: Raúl Hutin – Dirigente PyME

Elúltimo martes formamos parte del Consejo Nacional del Empleo la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil, en representación del sector MiPymes. Pero, en la práctica, solo fuimos espectadores de lujo. Participamos como suplentes, lo que significó que no pudimos estar en la mesa donde se discutía el número ni la política que este encierra. Esto demuestra el lugar marginal  que se le otorga a las PyMES  hasta el momento en las mesas de decisión de los grandes temas y desafíos de la Argentina, pese  a que somos el 95% de las empresa del país, que junto a nuestros trabajadores y trabajadoras producimos el 70% del PBI nacional.

Analicemos por un instante el significado: el salario debe ser mínimo. Significa que ninguna persona puede ganar por debajo de esa cifra, pero se le agrega la palabra vital para señalar que ese importe le debe alcanzar para cubrir las necesidades básicas. Este no es el caso. El número que se terminó aceptando casi por unanimidad ni siquiera se acerca al necesario para ser indigente. Si bien es cierto que es móvil -para tener la flexibilidad de adaptabilidad al proceso inflacionario que sufrimos hace décadas- el 35% en 7 cuotas hasta febrero del 2022, solo hace que cubra los ajustes del año y se olviden de la inflación del 2020. De hecho durante el gobierno de Macri el salario mínimo vital y móvil perdió un 30% de su poder adquisitivo y aún no se detuvo su caída.

Los empresarios PyMES sabemos perfectamente, que es imprescindible la recuperación del poder adquisitivo de la población, no solo para mejorar el crecimiento económico, sino para poder disminuir la pobreza y la desigualdad. Y lo del “Consejo” no va en este rumbo.

El salario no debe ser una mala palabra para los empresarios. Al contrario, es como si le prestásemos la plata por un ratito al con-ciudadano y al cabo de este lapso nos la devuelve en consumo. Cuanto mayor sea esta circulación, más se reactivara el mercado interno ya que su motor es el consumo de cada uno de nosotros. Es falso que el aumento de salarios provoque automáticamente inflación. El ejemplo más cercano es que previo a la pandemia, a lo largo del gobierno de Mauricio Macri tuvimos una inflación altísima y constante, con salarios en caída en términos reales.

Para combatir la inflación y permitir de verdad que el poder adquisitivo se recupere necesitamos dos cosas fundamentales: desacoplar los productos exportables de los precios internacionales y mantener un férreo control sobre los insumos difundidos para que a partir de allí se estabilice toda la cadena de producción.

Por último y teniendo en cuenta que seguiremos en situación de guerra contra el Covid-19, este enemigo feroz que no se irá rápidamente, el gobierno tendrá que enfocar la asistencia a las necesidades específicas de los distintos sectores de nuestra sociedad, ese es su rol fundamental, por lo tanto debemos re-programar los ATP el IFE  con valores que alcancen a cubrir las necesidades básicas y permitan mantener activo nuestro mercado interno, la verdadera gallina de los huevos de oro.

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