Aunque la opinión pública se entretenga algunas horas con las críticas a la ampliación del directorio del Banco Provincia, el foco político de la pelea por el endeudamiento que acaba de ganar Axel Kicillof está en otra parte. El Gobernador obtuvo un activo estratégico indispensable para mantener con vida su proyecto de poder: autonomía. Es que ya no está obligado a volver a pasar por un parlamento donde los dos tercios será más difíciles de obtener por la mejora de la representación libertaria, lo que además le quita al cristinismo una herramienta para condicionarlo. La pregunta ahora es si Luis Caputo bloqueará la jugada.
La Ley para autorizar la toma de deuda -un trámite que hasta ahora se incluía en los presupuestos- por US$ 3.680 millones tiene una particularidad clave: no establece fecha de ejecución de las operaciones. Por eso, en principio, Kicillof podrá usar parte de los fondos el año entrante y a la vez reservarse otros para 2027. El Gobernador jugó fuerte y logró el OK de los radicales de las dos vertientes de esa fuerza, PRO -con limitaciones- y libertarios “blue” filo massistas. Todos entendieron que esa naturaleza bianual era un bien preciadísimo de Kicillof y obtuvieron lo que en los seis años previos le reclamaron y no consiguieron: cargos.
Menos de 48 horas después de la sanción, Caputo deslizó que estudia materializar lo que sus legisladores no pudieron: limitarle los fondos a Kicillof. Es la pelea activa ahora. El ministro de Economía tiene la facultad de habilitar o no las salidas a los mercados de las provincias por en esas operaciones la garantía última es la coparticipación. Apunta contra USD 1.045 millones a los que considera deuda nueva porque fueron incluidos en la Ley para compensar los pagos que este año, sin autorización vigente, PBA afrontó con el Tesoro. La justificación es técnica: Kicillof no cumple con un requisito de la Ley de Responsabilidad Fiscal para esa operación, dice Caputo. ´
Pero el Ministro fue también reticente en un principio con la toma de deuda de otras provincias y después aflojó: 16 salieron a los mercados en los últimos meses, que en el caso reciente de Sante Fe (unos 800M) y CABA (unos 600) incluyo una negativa que después se hablandó. ¿Habrá trato diferente para PBA? “Nos daría la razón de que hay ataque de naturaleza política”, dicen en Gobernación. Allí circula un informe de Pablo López que rechaza el argumento de Caputo: para tomar deuda “nueva”, la ley exige que los servicios de deuda sean menores al 15% de la coparticipación a los municipios, y PBA la sobre cumple: esa ratio está en el orden del 7%.
En realidad, toda la tensión sobre el bloqueo de Caputo tiene bastante de fuego de artificio. Dos pruebas. 1) Lejos de los reflectores, todos son más razonables: en una operación que todavía no aparece en el Boletín Oficial, Nación autorizó una toma de deuda a la Provincia en el mercado local, que Kicillof usó para asegurarse el pago del medio aguinaldo. Es tan reciente que la lleva la firma de Diego Santilli como ministro del Interior. 2) Aún cumplidas, el impacto de las amenazas es relativo: con el tramo que Economía no objeta, Kicillof se garantiza toda la deuda que necesita en 2026. “Compramos tiempo para negociar el resto”, dicen en su entorno.
Como fuere, en el fondo hay una cuestión de conveniencia mutua, casi un lazo que ata en una sociedad incómoda a Caputo y Kicillof: una crisis de deuda de la Provincia justo cuando nación está saliendo a los mercados privados de deuda sería una contraindicación evidente.