Luego de 25 años de negociaciones intermitentes y tensiones políticas, la Unión Europea aprobó finalmente el acuerdo de libre comercio con el Mercosur. La decisión fue adoptada por una mayoría cualificada de los Estados miembros del bloque, a pesar de la oposición explícita de Francia y del rechazo de amplios sectores del agro europeo.
Con este aval, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó habilitada para viajar el próximo lunes a Asunción, donde se concretará la firma del tratado junto a los países que integran el Mercosur: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
La aprobación se definió en una reunión de embajadores de la UE realizada en Bruselas. Si bien varios países expresaron reparos, el respaldo de economías clave como Alemania y España permitió alcanzar el número necesario de votos para avanzar con el acuerdo, considerado el más ambicioso jamás negociado por el bloque europeo.
El tratado apunta a la eliminación progresiva de aranceles y a la ampliación del comercio bilateral, dando lugar a un mercado integrado de aproximadamente 780 millones de consumidores. Sin embargo, el entendimiento generó una fuerte controversia en Europa, especialmente entre productores agropecuarios que temen una mayor competencia de productos sudamericanos.
Según estimaciones de Bloomberg Economics, el acuerdo podría incrementar hasta un 0,7% la economía del Mercosur y un 0,1% la de la Unión Europea. Además del impacto económico, el pacto tiene una fuerte dimensión geopolítica, ya que busca reforzar la presencia europea en América del Sur frente al creciente peso comercial de China en la región.
El acuerdo aún deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, último paso institucional antes de su entrada en vigencia definitiva.