La caída sostenida de la recaudación nacional encendió señales de alarma en las provincias, que ven resentidas sus cuentas por la menor coparticipación. Según datos oficiales, los ingresos tributarios a nivel nacional bajaron por séptimo mes consecutivo en el comienzo de 2026, en un contexto de retracción de la actividad económica.
El director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard, vinculó la situación al impacto del ajuste fiscal sobre el mercado interno. “Cuando cae la actividad económica, especialmente la ligada al consumo, también disminuye la recaudación del IVA, del Impuesto a las Ganancias y del Impuesto al Cheque, que son las principales fuentes de ingresos de la Nación”, señaló en declaraciones radiales.
Si bien desde el Gobierno nacional atribuyeron la baja a factores como el paro general y la reducción de alícuotas, Girard sostuvo que el fenómeno responde principalmente al freno de la economía. “Es un escenario lógico dentro de este programa económico, pero también preocupante”, afirmó.
El funcionario describió la dinámica como un “círculo vicioso”: menos recaudación implica más recortes del gasto para sostener el equilibrio fiscal, lo que a su vez profundiza la caída de la actividad y vuelve a afectar los ingresos tributarios. “De ese esquema no se sale sin crecimiento”, advirtió.
En términos concretos, el impacto en las provincias habría alcanzado un billón de pesos durante el primer bimestre del año. En el caso de la provincia de Buenos Aires, la merma rondaría los 200 mil millones de pesos.
Frente a este panorama, desde la administración bonaerense reiteraron la necesidad de abrir instancias de diálogo con la Nación para revisar el rumbo económico. “No vemos signos de reversión”, concluyó Girard al referirse a las perspectivas de corto plazo.