El Gobierno nacional avanza con la idea de impulsar una reforma del sistema electoral que contemple cambios en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la adopción de la Boleta Única de Papel. La intención oficial es que el debate pueda llegar al Congreso antes de mitad de año.
Desde el entorno de la Casa Rosada señalan que el objetivo es tratar estas modificaciones durante 2026, aprovechando que no habrá elecciones nacionales. De esta manera, buscan evitar tensiones propias del calendario electoral y generar un clima más propicio para alcanzar acuerdos políticos.
Uno de los ejes centrales de la discusión es el futuro de las PASO. Dentro del oficialismo analizan distintas opciones que incluyen desde ajustes en su funcionamiento hasta su posible eliminación. Sin embargo, reconocen que cualquier iniciativa en ese sentido requerirá consensos con la oposición para poder avanzar en el ámbito legislativo.
En ese contexto, el Ejecutivo planea abrir una ronda de diálogo con gobernadores y representantes de los distintos bloques parlamentarios. La meta es diseñar un esquema que permita reducir los costos del sistema electoral y, al mismo tiempo, simplificar el proceso de votación, en medio de crecientes cuestionamientos a las primarias por parte de diversos sectores políticos.
De forma paralela, el Gobierno también impulsa la implementación de la Boleta Única de Papel en todo el país. Se trata de un modelo ya utilizado en algunas provincias, que reemplazaría el actual sistema de boletas partidarias y que, según sostienen, contribuiría a mejorar la transparencia y evitar problemas en la provisión de boletas.
La iniciativa forma parte de una agenda institucional más amplia que el oficialismo busca instalar en el Congreso en los próximos meses, en un escenario atravesado por negociaciones políticas y la necesidad de construir acuerdos para avanzar en cambios estructurales del sistema electoral argentino.