El Gobierno nacional habilitó una mayor incorporación de bioetanol en las naftas con el objetivo de amortiguar las subas de precios derivadas del encarecimiento internacional del petróleo.
La medida fue dispuesta por la Secretaría de Energía a través de una modificación normativa que permite a las refinadoras incorporar hasta un 15% de bioetanol de manera voluntaria, sin alterar el corte obligatorio vigente.
Según explicaron desde el organismo, la decisión busca dar mayor flexibilidad a la industria y reducir el impacto de la volatilidad externa en el precio final que pagan los consumidores en los surtidores.
A través de la Resolución 79/2026, se elevó el límite máximo de oxígeno permitido en las naftas al 5,6%, un cambio técnico que habilita el uso de mayores proporciones de biocombustibles sin afectar los estándares de calidad.
De este modo, las empresas podrán ajustar la composición de sus combustibles: si optan por aumentar el bioetanol, podrán reducir en la misma proporción el componente derivado del petróleo.
La decisión se da en un escenario de fuerte tensión en los mercados energéticos globales. El conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del barril de Brent por encima de los US$100, lo que impacta directamente en los costos locales.
En Argentina, los combustibles ya acumulan subas cercanas al 20% en el mes y más del 60% interanual, con la nafta súper superando los $2.000 por litro en el AMBA.
Además del costo del crudo, el precio final de los combustibles está fuertemente influido por la carga impositiva. Según un informe privado, el 46,6% del valor de la nafta corresponde a impuestos, distribuidos entre Nación, provincias y municipios.
En este contexto, el Gobierno apuesta a herramientas técnicas como la flexibilización en la mezcla de biocombustibles para moderar el traslado de los aumentos internacionales al bolsillo de los usuarios.