El Gobierno nacional decidió postergar nuevamente la actualización del impuesto a los combustibles, con el objetivo de evitar un impacto adicional en los precios en un contexto de suba del petróleo a nivel global.
La medida quedó oficializada a través del Decreto 217/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, y establece que los incrementos pendientes se trasladarán a mayo.
La decisión alcanza a los ajustes correspondientes al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono, que se aplican sobre la nafta y el gasoil.
Según el texto oficial, el diferimiento busca “estimular el crecimiento de la economía” y evitar mayores tensiones sobre los precios, en un escenario marcado por la volatilidad energética.
La postergación se da en medio de un aumento del precio del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, que ya llevó el barril a valores cercanos a los 100 dólares.
En ese marco, el Ejecutivo intenta contener el traslado a los surtidores y moderar su impacto en la inflación, que viene mostrando una aceleración en los últimos meses.
Desde 2024, el Gobierno viene aplicando subas parciales, desdoblamientos y postergaciones en los impuestos a los combustibles para administrar su impacto en la economía.
Según estimaciones privadas, estas decisiones implicaron en 2025 una pérdida de ingresos fiscales superior a los US$2.300 millones.
Con esta nueva postergación, el ajuste impositivo queda nuevamente en pausa, a la espera de una mayor estabilidad en los precios internacionales de la energía.