El programa Remediar, una política pública clave para el acceso gratuito a medicamentos en todo el país, atraviesa un escenario de fuerte incertidumbre tras la decisión del Gobierno nacional de avanzar en una “nueva etapa” que, según denuncian provincias y especialistas, implicaría un recorte significativo en su alcance.
De acuerdo a lo informado en el Consejo Federal de Salud (COFESA), el esquema actual del programa finalizó el 1° de abril y será sostenido solo de manera transitoria durante mayo y junio mediante una compra de emergencia. Luego, sería reemplazado por una estrategia focalizada en enfermedades cardiovasculares que incluiría apenas tres medicamentos.
El programa Remediar fue creado en 2002 con el objetivo de garantizar el acceso a medicamentos esenciales para la población sin cobertura médica. A lo largo de más de dos décadas, llegó a abastecer a más de 7.800 centros de salud y cubrir cerca del 80% de las consultas del primer nivel de atención.
Hasta ahora, el vademécum incluía 79 presentaciones de fármacos, entre ellos tratamientos para diabetes, infecciones, enfermedades respiratorias y parasitarias. La posible reducción a solo tres medicamentos encendió alarmas en todo el sistema sanitario.
Desde distintas provincias advirtieron que la medida podría dejar sin cobertura a millones de personas que dependen exclusivamente del sistema público. Además, señalaron que la interrupción de tratamientos crónicos podría generar complicaciones de salud y mayor presión sobre hospitales.
El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, fue uno de los funcionarios más críticos frente a la decisión. Sostuvo que el recorte afectaría a más de 20 millones de personas y advirtió sobre las consecuencias sanitarias.
También remarcó que la reducción en la provisión de medicamentos ya se viene registrando en los últimos años. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se observó una caída significativa en la cantidad de centros abastecidos y en el volumen de medicamentos distribuidos.
Desde distintos sectores del ámbito sanitario advirtieron que el debilitamiento del programa podría derivar en un “abandono de tratamientos”, especialmente en enfermedades crónicas que requieren continuidad.
Además, señalaron que la reducción del Remediar afectaría la capacidad de resolución del primer nivel de atención, lo que podría trasladar la demanda hacia hospitales y guardias, con cuadros más complejos y mayores costos para el sistema de salud.
En ese sentido, organizaciones especializadas remarcaron que el programa fue una herramienta central para garantizar equidad en el acceso a medicamentos y fortalecer la atención primaria.
En el Congreso, diputados nacionales presentaron iniciativas para exigir la continuidad del programa y garantizar la provisión regular de medicamentos en todo el país. También reclamaron mayor transparencia en la información sobre compras, stock y distribución.
Mientras tanto, las provincias analizan alternativas para sostener la cobertura sanitaria ante una eventual retirada del Estado nacional, en un contexto marcado por el aumento de precios de los medicamentos y la pérdida del poder adquisitivo.
El futuro del programa Remediar, una de las políticas sanitarias más extendidas del país, quedó así en el centro del debate, con fuertes cuestionamientos sobre el impacto que podría tener su reducción en los sectores más vulnerables.