jueves 18 de abril de 2024 - Edición Nº1961

ATR

PERONISMO

De responsabilidades y Culpas. Creando la causa de todos los males

Un análisis por el periodista Ignacio Cantala



Cuando se asumen y/o se asignan responsabilidades, la evaluación de desempeños por los resultados obtenidos resulta un modelo de análisis lógico bajo cualquier circunstancia. Aunque en la política -y en toda esfera social- muchas veces dicha lógica es deformada bajo la modalidad de la búsqueda de culpables. 

Es decir, se eluden las responsabilidades y se construyen escenarios analíticos en virtud de obtener el chivo expiatorio deseado. Descargar las culpas es un mecanismo psicológico de elusión que aplica perfectamente al análisis y praxis política, donde la culpa supone transferir a otro la responsabilidad de determinados actos y decisiones tácticas o estratégicas. De modo que puede asignarse culpa a quien detenta el poder, a quien conduce. 

Las almas bellas auto percibidas débiles nunca tienen culpa, ni responsabilidad, son inalterablemente víctimas. Para expresar sus posiciones críticas se les dispone de todo el aparato mediático, opositor y oficialista, porque lo que interesa al poder no es su pensamiento ni análisis sino afirmar las culpas sobre el objeto de su crítica.

El pueblo nunca es culpable porque los pueblos nunca se equivocan. 

La disputa entonces es como se distribuyen las culpas entre quienes pretenden ejercer la representación de ese pueblo. Allí es donde se multiplican los sesgos, pues el volumen y peso de la culpa será proporcional a las afinidades ideológicas con quien tomó la decisión sobre el acto que se juzga. Siendo que la posición y el prisma a través del cual se accede a la realidad definen los campos de la culpa no existe movimiento inequívoco para su asignación, pero lo que sobra es la mala intención.

En el multiverso del antiperonismo, y últimamente y con mayor intensidad también en el multiverso peronista, se puede identificar fácilmente la operación de señalar a la organización política La Cámpora como responsable y culpable de todos los males.

En esta nota no se trata de indagar las motivaciones de quienes, y porque, asignan culpa en otros sino más bien de identificar que la asignación de culpas se conjuga con, en primer término, los intereses que representa quien es juzgado y, en segundo termino, con el modo en que ejerce la conducción, toma decisiones y construye poder.

En el peronismo la disputa de poder es un elemento constitutivo que solamente se pausa en momentos históricos donde aparece un liderazgo excepcional. 

Asignar culpas en política implica detectar las responsabilidades sobre los actos y realizar el cálculo de errores menos aciertos siendo que si la resultante brinda un número mayor de errores la culpa es plausible de verdad y si los aciertos son mayores la culpa presuntamente asignada responde más la intencionalidad política que a los hechos objetivos. 

Sin hacer calculo alguno, hace ya más de una década la organización política La Cámpora ha sido estigmatizada, agraviada y subestimada. Principalmente por las grandes corporaciones mediáticas y detrás de ellas por una parte del sistema político. A la fecha, dicha práctica se mantiene inalterable pese a que se ha invitado a la organización a su propio (y fallido) entierro.

Visto en términos históricos, ¿hay acaso un mérito mayor para un militante popular que ser denostado por los grandes medios de comunicación y ser señalado como “el más temido por el círculo rojo”? https://www.clarin.com/politica/hicieron-nueva-encuesta-circulo-rojo-destrozaron-maximo-kirchner_0_O4B3nw6cGC.html 

La actitud conecta con aquel pensamiento del General Perón quien al ser convidado por el Imperio a arrepentirse, a que no pierda, les arroja una sentencia genial: “no me interesa ser bien considerado en su país al costo de ser un hijo de puta en el mío”. Esa forma de representar los intereses de los humildes, de los trabajadores, de la industria y la soberanía nacional viene sobreviviendo hace ya muchas décadas, y básicamente porque el pueblo reconoce en su vida cotidiana las políticas de quienes mejoran sus condiciones materiales de existencia. Y resulta que el peronismo es el único proyecto que logró un modelo de comunidad integrada, donde los trabajadores trabajan, los jóvenes estudian, los adultos mayores disfrutan dignamente y los niños son los únicos privilegiados.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner introdujeron la novedad política de poner en valor desde la máxima investidura la acción militante, la organización popular y sus capacidades de transformación social. Las conjugaciones de un relato épico basado en una acción transformadora concreta volcaron a miles de jóvenes a la militancia política. 

Que quede claro, la novedad no era la práctica militante, la existencia de organizaciones ni las experiencias de lucha, lo novedoso era que desde la Presidencia se les asigne la más alta consideración, otorgándoles espacios de gestión pública, herramientas para la transformación de los territorios y la convicción que sin participación ni involucramiento no hay posibilidad de cambio.

Entre las decenas de organizaciones existentes, surgió una que acaparó centralmente el interés de los y las jóvenes. Sus dirigentes supieron construir una organización a lo largo y ancho del país que fuera musculo político propio del proyecto político en ciernes.

Inmediatamente se inició una campaña de desprestigio con un leiv motiv que se sostiene hasta hoy: señalar por cualquier cosa y acusar de cualquier otra a su conducción. 

Inicialmente por una supuesta afición a las consolas de video juego, luego por su incapacidad de oratoria, más tarde por conjeturadas cuentas en el exterior, luego por no participar de los procesos electorales, simultáneamente por sectario o incapaz de establecer diálogos con otros sectores del peronismo, etcétera, etcétera. 

La sucesión de los estigmas se fue renovando ante cada hecho de la realidad que lo desmentía y demostraba lo contrario. 

La Campora se encuentra próxima a cumplir 14 años desde su primer gran acto en el Luna Park del 14 de septiembre de 2010 y más de 17 años desde sus primeros pasos como organización a nivel nacional.

Solo considerando el universo de organizaciones políticas (no los partidos) es la que cuenta con el mayor número de representantes elegidos por el voto popular, tanto a nivel de ejecutivos local como en el ámbito de la representación parlamentaria local, provincial y nacional. Sólo en la provincia de Buenos Aires en la elección del 2023 consiguió el triunfo en doce municipios. 

Los datos revelan un modelo de construcción política y no una casualidad ni un espasmo mediático. 

El peronismo sigue vivo 

Si el proceso político iniciado por Néstor Kirchner le otorgó sobrevida al peronismo recuperando sus principios históricos tras su variante menemista neoliberal, la decisión estratégica de Máximo Kirchner de votar en contra del acuerdo con el FMI le otorgó al movimiento una oportunidad para no sucumbir ante el todoeslomismo que anida en el humor social.  

Esa decisión política, que el paso del tiempo atribuirá cada vez mayor trascendencia, impidió que Alberto Fernández cumpla su misión de llevar al kirchnerismo desde su fundación a su fundición. 

Un Kirchner levantó la mano para salvar el legado histórico de un peronismo que siempre debe revelarse ante quienes buscan sojuzgar los intereses nacionales. 

Los propios y ajenos que cuestionaron esa definición hoy están subidos a los análisis que destacan el condicionamiento de los procesos de endeudamiento. 

La música siempre estuvo allí. No hay nuevas canciones. El poder apunta a quien canta alto y le genera riesgos. Entonces, ¿porque buscan que sea La Campora el depositario de todos los males del peronismo? Porque, entre otras muchas organizaciones, representa el desafío y la alternativa al país para unos pocos. 

Porque su conducción, Máximo Kirchner, no se obsequia a los instrumentos de las redes antisociales, porque no es complaciente con el periodismo ni construye su imagen desde los sets de televisión. Cuando no se legitiman esos espacios, los mismos se vuelven en su contra por la sola necesidad de garantizar su reproducción.

Repasemos además que fue la conducción del PJ de la Provincia de Bs.As. la que sostuvo y brindó andamiaje político durante la gestión poco satisfactoria del gobierno nacional en el periodo 2019-2023. Que en sus legislaciones más relevantes se cuentan el impuesto a las grandes fortunas (y sus respectivas asignaciones presupuestarias a la urbanización de los barrios populares, a las becas estudiantiles y al fortalecimiento de la soberanía energética), la ley de zonas frías que garantizó tarifas razonables para el conjunto de regiones sujetas a las inclemencias del clima, el restablecimiento del Fondo de Incentivo Docente, etc.

Paciencia, escucha y perseverancia son parte de los adjetivos que lo definen. Y sorpresa es lo que causa cuando lo conocen quienes tenían de él la lectura construida mediáticamente, como confirmase Pagni en su crónica de una reunión con los principales empresarios de la Argentina o cuando consultado el ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó destacó que lo había sorprendido su capacidad.

Como con el país, la vida o las personas, no es posible hacer juicios justos de lo que se desconoce.  

Liderazgo para una construcción trascendente

Los liderazgos políticos no siempre suponen construcción política, es decir, los líderes no siempre construyen los cimientos que vencen al tiempo, al suyo como líder y al de sus ideas. Son pocos los líderes que han construido algo que trasciende su personalidad excepcional. En argentina hay una líder excepcional vigente y seremos contemporáneos de la capacidad de otros/as dirigentes políticos de continuar el proceso.

Entre los diversos modos de quienes encabezan una construcción política se destacan fundamentalmente dos variantes: los individualistas y los colectivistas.

Entre estos últimos hay además una subvariante: los que son colectivistas siempre que ellos ejerzan la conducción. El movimiento es heterogéneo, amplio, diverso, pero lo es en tanto yo lo encabece. Yo soy el movimiento, sinmigo no. Por su parte, los individualistas pueden ser buenos gestores, inteligentes cuadros, pero incapaces de construir una fuerza política amplia y heterogénea. 

Máximo Kirchner ejerce un liderazgo colectivo de una organización política de desarrollo nacional y en general, de un dispositivo político que es mucho más grande que esa organización. Ambos aspectos son centrales de su construcción, que conecta con algo poco observado del reciente análisis de CFK sobre las crisis de endeudamiento al reconocer en al carácter coalicional de las experiencias de gobierno un factor de debilidad y fracaso. La alianza originaria de la UCR y el Frente Grande, la alianza del PRO con la UCR sodomizada y la posterior alianza que representó el Frente de Todos. Planes exitosos para el ajuste o para el crecimiento requieren músculo político en la alianza de actores sociales, representación territorial, fortaleza parlamentaria y autoridad política presidencial. 

La construcción de Máximo Kirchner se despliega con paciencia y en el largo plazo buscando cuadros políticos de convicciones firmes, despliegue territorial y firmeza en las decisiones estratégicas. Muestra de ello es su participación en la conformación de las listas electorales que aun pudiendo arrojar miles de enojos y descontentos, sus legisladores/as no han defeccionado en ninguna votación y el bloque se ha mantenido siempre unido. 

Como todos, se trata de un dirigente imperfecto. Sin embargo, como pocos, asume la construcción y el diálogo político desde esa condición evitando señalar los errores desde un lugar de pretendida perfección. Sus intervenciones en el recinto del parlamento resuenan en planteos sostenidos en la experiencia y los aprendizajes de errores cometidos. Sin caer en el señalamiento de dirigentes mejores o peores, lo que si hay son diferentes metodologías de trabajo, representación de intereses y ética personal.

Su formación política tiene la virtud de haber crecido al calor de padre y madre presidentes del país, siendo ello también una complejidad difícil de administrar cuando uno encara la misma vocación que los progenitores. De igual modo, no debe ser sencillo administrar su desarrollo personal cuando el rol de CFK continúa siendo neurálgico en el peronismo.  

La sensación que deja a quienes lo escuchan es que las palabras que suelta no vuelan, se sostienen en profundos pensamientos. Puede haber posiciones divergentes, pero nadie puede afirmar la carencia de argumentos. En estos tiempos desarrollar una idea, expresar un posicionamiento, representar intereses resulta dificultoso cuando la anulación del argumento demanda apenas un renglón, mil repeticiones y una catarata de trolls. A la agresión, la descalificación y la anulación como principio del (no) dialogo le opone la practica inversa, aquella que cuando se apaga el ruido sigue sonando.

Dentro del peronismo pegarle a Máximo Kirchner es la tendencia preferida de quienes no se atreven a pegarle a CFK. Porque en el fondo lo que esconde esa crítica y esa culpa es la intención de clausurar, anular e impedir un nuevo capítulo del ciclo político con el apellido Kirchner.

Sin embargo, Máximo une, dialoga, defiende férreamente sus posiciones y construye. No opina. No re tuitea. Presenta proyectos, participa, gana y pierde elecciones y defiende posiciones.

El peso de su palabra también radica en la calidad de sus silencios. 

Por eso cuando habla sus intervenciones definen, ordenan y proyectan el discurso y la acción. En definitiva, allí radica la capacidad de quienes pueden conducir un proceso político, que no es lo mismo que ser un buen gestor, un buen analista o un buen comunicador.

Su figura pública debe ser revalorada, sus presencias territoriales de reafirmación del vínculo con el pueblo correrán el velo estigmatizante como sostén del desafío de darse a conocer sin mediaciones, y su capacidad política seguirá creciendo, entre otras cosas, porque como señalo Clarín es el dirigente al que más teme el círculo rojo, y los dueños de todo temen a los que representan a los dueños de nada que aspiran a una vida digna.

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