martes 04 de agosto de 2026 - Edición Nº2799

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retroceso

La baja de la pobreza se frenó y la indigencia volvió a crecer, según la UCA

17:38 |La pobreza llegó al 30% y la indigencia al 6,5% en el primer trimestre. El deterioro golpeó con mayor fuerza a la población infantil.



La reducción de la pobreza perdió impulso durante el comienzo de 2026. Una estimación del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina ubicó la pobreza en el 30% y la indigencia en el 6,5% durante el primer trimestre del año.

En comparación con los últimos tres meses de 2025, la pobreza aumentó 0,1 puntos porcentuales y la indigencia avanzó 0,4 puntos. Aunque los dos indicadores todavía se mantuvieron por debajo de los niveles registrados un año antes, el informe advirtió que la etapa de descenso habría llegado a su fin.

El cálculo fue realizado por el Observatorio a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. No se trata del índice oficial semestral de pobreza: el organismo estadístico nacional tiene previsto publicar el resultado correspondiente al primer semestre el 24 de septiembre.

Los niños, entre los más afectados

El deterioro volvió a concentrarse en los hogares con niños. Entre quienes tienen de 5 a 12 años, la pobreza alcanzó el 44,2% y la indigencia llegó al 11,4%.

Esto significa que más de cuatro de cada diez chicos de esa franja etaria vivían en hogares cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir la canasta básica total. En el caso de la indigencia, los recursos familiares resultaban insuficientes incluso para afrontar la alimentación básica.

Frente al trimestre anterior, la pobreza infantil bajó 0,7 puntos, pero la indigencia aumentó 1,9 puntos, al pasar del 9,5% al 11,4%.

Las canastas subieron más que los salarios

Uno de los factores señalados por el Observatorio fue la pérdida de poder adquisitivo durante los primeros tres meses del año.

Entre diciembre y marzo, la canasta básica alimentaria acumuló una suba del 11,6% y la canasta básica total aumentó un 9,6%. En el mismo período, el índice general de salarios creció 8,6%.

La diferencia fue todavía mayor para los trabajadores registrados, cuyos salarios avanzaron alrededor del 7%. La aceleración del costo de los alimentos ayuda a explicar por qué la indigencia creció más que la pobreza.

A esta situación se sumó el aumento de tarifas, alquileres, transporte y otros gastos fijos, que absorben una proporción creciente de los ingresos familiares y dejan menos dinero disponible para alimentos y necesidades básicas.

Más informalidad y subocupación

El mercado laboral tampoco generó mejoras suficientes para sostener la reducción de la pobreza.

Durante el primer trimestre, la desocupación se ubicó en el 7,8% y no presentó una variación estadísticamente significativa frente al mismo período de 2025. Sin embargo, la subocupación aumentó del 10% al 11,1% y la informalidad laboral pasó del 42% al 44,2%.

En los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC había cerca de 6 millones de trabajadores informales y más de 1,6 millones de personas subocupadas, es decir, que trabajaban menos de 35 horas semanales y estaban dispuestas a trabajar más.

La cantidad de puestos laborales se mantuvo relativamente estable, pero crecieron las formas de empleo más precarias y con menores niveles de protección.

Una mejora cada vez más desigual

La UCA también advirtió que la recuperación de los ingresos no se distribuyó de manera pareja. El coeficiente de Gini, utilizado para medir la desigualdad, subió de 0,435 a 0,442 entre los primeros trimestres de 2025 y 2026.

El ingreso promedio continuó creciendo por encima de las canastas en la comparación interanual, lo que explica que la pobreza todavía sea menor que un año atrás. Sin embargo, esa mejora no alcanzó del mismo modo a los hogares ubicados cerca de las líneas de pobreza e indigencia.

Según el director del Observatorio, Agustín Salvia, los resultados muestran el agotamiento de la fase de descenso y su reemplazo por un escenario de estancamiento, con señales de un posible retroceso.

El dato definitivo del primer semestre deberá esperar hasta septiembre. Mientras tanto, la estimación de la UCA muestra que la mejora social perdió fuerza y que los hogares con menores ingresos volvieron a quedar expuestos al aumento de los alimentos, la precarización laboral y el peso creciente de los servicios.

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