Estados Unidos habilitó un nuevo contingente temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna magra para ingresar bajo un régimen arancelario preferencial durante los próximos tres meses, pero los frigoríficos argentinos no podrán acceder a ese volumen adicional.
La medida fue oficializada este miércoles 26 de agosto por el presidente Donald Trump y comenzará a regir el 1° de septiembre. La Casa Blanca busca aumentar la oferta de carne destinada principalmente a la elaboración de carne picada y contener los precios internos ante la reducción del rodeo estadounidense.
El nuevo beneficio fue asignado íntegramente al contingente denominado “otros países o áreas”, dentro del sistema de cuotas arancelarias de Estados Unidos.
Argentina no integra ese grupo porque dispone de un cupo específico propio para ingresar carne al mercado norteamericano. Lo mismo ocurre con Uruguay, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido.
La nueva ampliación abre una oportunidad especialmente importante para países como Brasil y Paraguay, que utilizan el contingente de “otros países o áreas”.
También están comprendidos dentro de esa categoría exportadores como Irlanda, Japón y Países Bajos.
El esquema funcionará bajo el criterio de “primero llegado, primero servido”, por lo que los importadores podrán utilizar el volumen disponible hasta agotarlo.
Las primeras 100.000 toneladas estarán habilitadas entre el 1° y el 30 de septiembre. Otras 100.000 se abrirán durante octubre y el último tramo comenzará el 31 de octubre y permanecerá disponible hasta completar el volumen o hasta el 30 de noviembre.
Que Argentina haya quedado afuera de esta nueva ampliación no significa que haya perdido las condiciones preferenciales que obtuvo durante 2026.
El país contaba originalmente con un contingente anual de 20.000 toneladas de carne vacuna con acceso preferencial al mercado estadounidense.
En febrero, Trump otorgó a Argentina 80.000 toneladas adicionales de recortes magros para 2026, distribuidas en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas.
De esta manera, el país dispone durante este año de hasta 100.000 toneladas dentro de contingentes específicos, aunque las 80.000 toneladas extraordinarias están limitadas a determinados cortes de carne magra destinados principalmente a uso industrial.
La nueva proclamación de la Casa Blanca establece expresamente que las 300.000 toneladas anunciadas esta semana no alteran ni eliminan la ampliación previamente concedida a Argentina.
La decisión se produce en un contexto de menor producción ganadera estadounidense.
La Casa Blanca señaló que el rodeo de Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo en 75 años y que el Departamento de Agricultura proyecta una caída cercana al 4% en la producción de carne vacuna durante 2026 respecto del año anterior.
El Gobierno estadounidense también mencionó los efectos de las sequías, los incendios y las restricciones a la importación de ganado vivo desde México como factores que presionan sobre la oferta.
Ante ese escenario, la administración Trump busca aumentar temporalmente las importaciones de carne magra que luego se utiliza para producir carne picada.