La Argentina encabeza el ranking mundial de consumo de huevo, con 398 unidades por persona al año. El dato surge de un informe del Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH), elaborado bajo la coordinación de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), y se difundió en el marco de la Semana Mundial del Huevo, que se celebra del 5 al 9 de octubre. Este viernes 9 se conmemora, además, el Día Mundial del Huevo.
De acuerdo con el relevamiento, la diferencia con el resto de la región es significativa: en Brasil el consumo alcanza aproximadamente 283 huevos por habitante y en Chile, 251, mientras que el promedio latinoamericano ronda los 304.
Parte del lugar central que ocupa el huevo en la alimentación de los argentinos se explica por su perfil nutricional y por tratarse de una opción económica para incorporar proteína animal a la dieta.
Una porción de dos huevos, de aproximadamente 100 gramos, aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, además de vitaminas B12 y D, ácido fólico y biotina, y minerales como fósforo, hierro, zinc y selenio. También aporta colina, un nutriente esencial vinculado al funcionamiento del sistema nervioso.
Durante décadas se sostuvo que la yema elevaba el colesterol, una afirmación que la evidencia científica de los últimos años no respaldó. En ese contexto, el huevo ganó lugar en dietas de mayor concentración proteica y en la alimentación de deportistas.
El cardiólogo y escritor Daniel López Rosetti sostuvo que pueden consumirse tres huevos diarios sin problemas, e incluso más, salvo en casos puntuales vinculados a afecciones genéticas o inmunológicas.
«El huevo hoy es parte de una alimentación integral sana, dejó de ser el villano de la película», afirmó el especialista. Según explicó, con excepción de cuadros como la hipercolesterolemia familiar, una condición poco frecuente, «las personas que tienen colesterol y toman su medicación pueden comer huevo sin problemas».
Como no atraviesa procesos industriales, la frescura del huevo puede comprobarse con procedimientos simples para evitar intoxicaciones:
La cáscara está cubierta por una película que funciona como barrera protectora, por lo que se recomienda no lavar los huevos antes de guardarlos. Pueden cepillarse y, en todo caso, lavarse solo antes de cocinarlos. Lo ideal es consumir los que tengan la cáscara limpia y sana.
Una vez comprados, conviene colocarlos en la heladera lo antes posible para evitar la proliferación de microorganismos. Podrían conservarse fuera de ella siempre que la temperatura ambiente se mantenga entre 7 y 15 grados.
El liderazgo en el consumo se refleja también en la actividad avícola. El plantel nacional de gallinas ponedoras superó los 62 millones de aves en el último año, con un crecimiento cercano al 9%. La producción cerró 2025 en alrededor de 19.000 millones de huevos y este año podría superar los 20.000 millones.
Las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos concentran cerca del 70% de la producción nacional. Según el informe, el crecimiento plantea el desafío de acompañar la expansión productiva con altos estándares de sanidad, prevención y bioseguridad.